AHOGAMiENTO: ACTUALIZACIÓN 2026

Publicado: 10 de agosto de 2026, 23:45 (Hace 12 horas)
  1. Salvamento
AHOGAMiENTO: ACTUALIZACIÓN 2026

  

  El ahogamiento sigue siendo la tercera causa de muerte por lesión no intencionada a nivel mundial y la principal causa de muerte accidental en niños menores de 5 años en Estados Unidos.

Puede parecer una emergencia simple de reconocer, pero en realidad concentra errores de manejo sistemáticos que producen muertes prevenibles cada año. En noviembre de 2024, la AHA y la AAP publicaron la actualización más completa en materia de resucitación tras ahogamiento de la última década, introduciendo nueve recomendaciones completamente nuevas y reuniendo por primera vez toda la evidencia específica de ahogamiento en un capítulo dedicado de las guías para RCP.

El ERC consolida sus directrices en 2021 con revisión activa en 2025. El Joint Trauma System publicó su guía actualizada en marzo de 2025. En 2026, la ventilación sigue siendo la prioridad absoluta, el debate agua dulce versus agua salada ha sido formalmente resuelto, y la ECMO tiene un papel reconocido en el manejo del SDRA refractario. Aquí lo que realmente salva vidas. (1, 2, 3)

  ¿QUÉ ES LO QUE REALMENTE OCURRE EN UN AHOGAMIENTO?  

El ahogamiento es el proceso de sufrir deterioro respiratorio por sumersión o inmersión en un líquido. La hipoxia es el mecanismo central y el denominador común de todo lo que ocurre después. (1, 2, 3)

  Resultado fisiopatológico inmediato:
  El agua alcanza la vía aérea inferior y desencadena laringoespasmo reflejo.
  La hipoxia progresiva rompe el laringoespasmo y permite la entrada de agua al árbol bronquial.
  El agua destruye el surfactante alveolar, colapsa los alveolos y produce edema pulmonar no cardiogénico.
  La hipoxemia profunda genera acidosis respiratoria primero y metabólica después.
  El paro cardíaco en el ahogamiento es hipóxico, no eléctrico primario. Esa diferencia define toda la estrategia de resucitación.
  La hipoxia cerebral sostenida más de 4 a 6 minutos sin intervención produce daño neurológico irreversible.

El problema no es el agua en los pulmones. Es la hipoxia que empieza en segundos y destruye el cerebro en minutos si nadie actúa.

 

  AGUA DULCE VERSUS AGUA SALADA: EL DEBATE FORMALMENTE RESUELTO EN 2025

La distinción entre ahogamiento en agua dulce y agua salada ha sido debatida durante décadas. En 2025–2026, tanto la guía AHA/AAP 2024 como StatPearls actualización septiembre 2025 son categóricos: no existe diferencia clínicamente significativa entre ambos tipos que justifique un abordaje terapéutico diferente. (1, 2, 11)

  Fisiopatología diferencial:

Cuando se aspira agua dulce, al ser hipotónica respecto al plasma, pasa rápidamente al torrente sanguíneo a través de la membrana alveolar. Esto puede producir hemodilución transitoria y hemólisis osmótica leve. El agua dulce destruye el surfactante por dilución y contacto directo.

Cuando se aspira agua salada, al ser hipertónica, atrae agua desde el compartimento plasmático hacia el espacio alveolar por gradiente osmótico. Esto agrava el edema pulmonar y puede concentrar la sangre con hipovolemia relativa sistémica.

  Conclusión clínica vigente en 2026:

Ambos tipos producen el mismo resultado final: destrucción del surfactante, colapso alveolar, hipoxemia y SDRA. Las diferencias electrolíticas y volemicas teóricas son clínicamente irrelevantes en la práctica real porque los volúmenes aspirados en el humano rara vez son suficientes para producir alteraciones sistémicas significativas. El tratamiento es idéntico en ambos casos. (11, 13)

 ? Sin embargo, el tipo de agua sí importa en un aspecto específico y relevante: el riesgo infeccioso. El perfil microbiológico del agua donde ocurrió el ahogamiento determina la estrategia antibiótica y la vigilancia de complicaciones infecciosas tardías. Ese punto se desarrolla más adelante.

 

  TERMINOLOGÍA 2026: LO QUE YA NO SE DEBE USAR

Las guías AHA/AAP 2024 y el ERC 2021 con revisión 2025 son unánimes: (1, 2, 13)

 ? Los términos ahogamiento húmedo, ahogamiento seco, ahogamiento secundario y ahogamiento incompleto están obsoletos y no deben usarse. Generan confusión diagnóstica y pueden llevar a dar de alta a pacientes que necesitan observación hospitalaria.

La clasificación vigente en 2026 reconoce únicamente:
  Ahogamiento fatal: el que resulta en muerte.
  Ahogamiento no fatal: el que resulta en supervivencia, con o sin secuelas.

  El abandono del término ahogamiento secundario tiene implicación clínica directa: todo paciente que sufrió cualquier episodio de sumersión que requirió cualquier tipo de resucitación, incluidas solo respiraciones de rescate, debe ser evaluado en urgencias sin excepción. El deterioro respiratorio puede instalarse en las 4 a 6 horas siguientes aunque el paciente parezca estable al rescate. (1, 13)

 

  ¿DÓNDE LO VEMOS CON MÁS FRECUENCIA?

  Piscinas: principal escenario en niños menores de 5 años. La supervisión adulta ausente por segundos basta.
  Playas y mar: corrientes de resaca, oleaje y distancia al socorrista son los factores más frecuentes.
  Ríos, lagos y embalses: temperatura del agua fría, corrientes imprevisibles y ausencia frecuente de vigilancia.
  Bañera doméstica: escenario principal en lactantes, adultos mayores y pacientes con epilepsia.
  Recipientes domésticos: cubos y palanganas, causa más frecuente en menores de un año.
  Aguas abiertas en actividades deportivas: buceadores, surfistas, kayakistas y nadadores en aguas no controladas.

 ? La guía JTS 2025 incorpora como escenario específico el edema pulmonar inducido por natación (SIPE, Swimming Induced Pulmonary Edema): una entidad distinta al ahogamiento clásico, producida por el esfuerzo físico en agua fría, la sobrehidratación previa, enfermedades cardiovasculares subyacentes y el uso de trajes de neopreno ajustados. Su reconocimiento evita errores diagnósticos. (15)

 

  CLAVES CLÍNICAS QUE NO SE PUEDEN OLVIDAR

  Disnea de instalación progresiva, incluso horas después del rescate.
  Tos persistente, frecuentemente con expectoración espumosa o rosada.
  Cianosis central o periférica.
  Reducción de la saturación de oxígeno incluso con oxígeno suplementario: signo de shunt intrapulmonar establecido.
  Alteración del nivel de conciencia: desde confusión hasta coma.
  Hipotermia concurrente: siempre medir temperatura central, nunca periférica, especialmente en agua fría.
  Vómitos durante la resucitación y en las primeras horas: frecuentes y con riesgo real de broncoaspiración del contenido gástrico.
  Bradicardia en el paciente hipotérmico: señal de hipotermia moderada a grave que requiere manejo diferencial inmediato.

  Un paciente rescatado del agua que tose, que parece estable y que los familiares quieren llevar a casa necesita ir a urgencias. El SDRA puede instalarse en las primeras 4 a 6 horas aunque el paciente haya parecido completamente asintomático al rescate. Esta recomendación es explícita en las guías AHA/AAP 2024 y en la actualización del JTS 2025. (1, 15)

 

  ¿CÓMO HACEMOS EL DIAGNÓSTICO?

  El diagnóstico es clínico y epidemiológico: historia de sumersión o inmersión más deterioro respiratorio o alteración del nivel de conciencia. (1, 2, 11)
  La radiografía de tórax inicial puede ser completamente normal incluso con hipoxemia significativa. Un tórax normal no descarta lesión pulmonar en evolución.
  La ecografía pulmonar a pie de cama: identifica líneas B difusas compatibles con edema alveolar no cardiogénico desde los primeros minutos, con mayor sensibilidad que la radiografía en el paciente crítico.
  La TC torácica está indicada en hipoxemia refractaria, deterioro radiológico progresivo o sospecha de neumotórax o contusión pulmonar asociada.
  Gasometría arterial: obligatoria en el paciente con deterioro respiratorio. Cuantifica la hipoxemia, la acidosis respiratoria y metabólica, y la relación PaO2/FiO2 como marcador de gravedad del daño pulmonar.
  Temperatura central: medir desde el primer momento. La hipotermia modifica la estrategia de resucitación, el pronóstico y los criterios de muerte.
  ECG y monitorización continua: para detectar arritmias secundarias a hipoxia o hipotermia. La hipotermia grave produce onda J de Osborn, característica pero no siempre presente.
  Glucemia capilar inmediata: la hipoglucemia puede ser causa del ahogamiento, especialmente en diabéticos y niños, o consecuencia de la hipoxia sostenida.
  Analítica completa: hemograma, iones, función renal, hepática, coagulación, troponina y lactato.

  Siempre buscar la causa subyacente del ahogamiento: síncope vasovagal, arritmia, infarto agudo, crisis epiléptica, accidente cerebrovascular, hipoglucemia, intoxicación por alcohol u otras sustancias, trauma cervical en zambullidas. El ahogamiento es con frecuencia la consecuencia de una emergencia médica subyacente que sigue activa y sin tratar. (1, 11)

 ? En el paciente con ahogamiento en agua poco profunda o con traumatismo de la cabeza o el cuello, la lesión cervical debe asumirse hasta que se descarte con imagen. La manipulación de la vía aérea sin control cervical puede agravar una lesión medular preexistente.

 

  MANEJO ACTUAL 2026

El tratamiento del ahogamiento es la resucitación de la hipoxia. Todo lo demás es secundario y sigue ese eje central.

  Resucitación en el agua: lo que cambian las guías AHA y ERC

  Recomendación nueva AHA/AAP 2024, Clase 2b: (1, 2, 16)

Los rescatadores entrenados deben iniciar respiraciones de rescate dentro del agua cuando sea seguro hacerlo, sin esperar a extraer a la víctima a tierra. El inicio precoz de la ventilación en el agua mejora la supervivencia y los resultados neurológicos frente al rescate sin ventilación previa.

  Las compresiones torácicas dentro del agua no son efectivas y no están recomendadas: el medio acuático impide generar la fuerza y la frecuencia necesarias. Solo son aplicables las respiraciones de rescate mientras la víctima sigue en el agua.
  La resucitación agresiva debe iniciarse en todo paciente salvo signos inequívocos de muerte irreversible: rigor mortis, livideces fijas, decapitación, putrefacción, o traumatismo obviamente letal. La hipotermia por sí sola no es criterio de irreversibilidad. (1, 2)

 ? No realizar maniobras de Heimlich ni intentar drenar agua del abdomen o pulmones. Estas maniobras retrasan la RCP, no mejoran el pronóstico y aumentan el riesgo de vómitos con broncoaspiración del contenido gástrico. Las guías AHA/AAP 2024 las desaconsejan explícitamente. (1)

  RCP en tierra: el orden difiere del paro cardíaco estándar

  Recomendación central AHA/AAP 2024 y ERC vigente: (1, 2, 10)

El ahogamiento produce paro cardíaco hipóxico, no eléctrico primario. El corazón puede estar en ritmo cuando el rescatador llega pero el cerebro ya lleva minutos sin oxígeno. La ventilación es la prioridad absoluta.

  Secuencia en el ahogamiento: A-B-C (Vía aérea, Ventilación, Compresiones), no C-A-B como en el paro estándar.
  Iniciar con 5 respiraciones de rescate antes de comenzar las compresiones torácicas.


  Tras las 5 ventilaciones iniciales: ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones estándar.


  El DEA debe aplicarse en cuanto esté disponible, pero no retrasar la RCP mientras se busca o conecta. Los ritmos desfibrilables son infrecuentes en el paro hipóxico del ahogamiento, pero posibles especialmente con hipotermia concurrente o cardiopatía previa. (1, 9)


  En el paciente pediátrico: la secuencia es idéntica. Las 5 respiraciones de rescate previas son especialmente críticas en niños por su mayor dependencia de la ventilación. (2)

  Soporte respiratorio: la progresión guiada por la gravedad

  Oxígeno al 100% de inmediato en todo paciente que llega a urgencias tras ahogamiento, incluso si la saturación parece aceptable inicialmente. (1, 11)


  Cánulas nasales de alto flujo (HFNC) o ventilación no invasiva (VNI) en hipoxemia moderada con paciente consciente y cooperador: reduce la necesidad de intubación en casos seleccionados y mejora el reclutamiento alveolar.


  Intubación orotraqueal precoz si hay: deterioro del nivel de conciencia, hipoxemia refractaria a alto flujo nasal, trabajo respiratorio excesivo, incapacidad de proteger la vía aérea o vómitos repetidos con riesgo de broncoaspiración.


  Ventilación mecánica con estrategia protectora pulmonar si se establece SDRA: volumen tidal 6 mL/kg de peso ideal, PEEP titulada para reclutamiento alveolar óptimo sin hiperdistensión, presión plateau por debajo de 30 cmH2O.


  Decúbito prono si la relación PaO2/FiO2 es menor de 150 durante más de 12 horas a pesar de ventilación optimizada: mismas indicaciones y beneficios que en el SDRA de cualquier otra causa.

  Manejo de la hipotermia concurrente: reglas que no se pueden ignorar

La hipotermia es una complicación frecuente en ahogamientos en agua fría y modifica radicalmente el pronóstico, las arritmias y los criterios de muerte. La guía JTS 2025 actualiza específicamente el manejo de la hipotermia en el ahogado, alejándose del manejo de temperatura objetivo que prevalecía en guías anteriores. (15)

  Clasificación y manejo escalonado:

  Hipotermia leve (32–35°C): calentamiento externo pasivo. Retirar ropa mojada, mantas térmicas, ambiente cálido. Sin intervención activa.


  Hipotermia moderada (28–32°C): calentamiento externo activo con mantas de calor forzado, fluidos IV tibios a 40°C, oxígeno humidificado y calentado.


  Hipotermia grave (menor de 28°C): riesgo muy elevado de fibrilación ventricular con mínima estimulación. Calentamiento interno activo: lavado vesical con suero tibio, lavado gástrico con suero tibio, irrigación torácica bilateral con tubos de drenaje si hay paro refractario.


  Paro cardíaco con hipotermia grave: la ECMO venoarterial (VA-ECMO) es la técnica de recalentamiento y soporte cardiopulmonar de elección cuando está disponible. (1, 15, 18)

 

  Actualización JTS 2025 sobre temperatura objetivo: (15)

La guía JTS 2025 recomienda prevención agresiva de fiebre como medida neuroprotectora en el ahogado recuperado del paro, pero no recomienda hipotermia terapéutica activa (manejo de temperatura objetivo a 33°C) como estrategia de rutina, en línea con los resultados del ensayo TTM-2. Esta es una modificación relevante respecto a las recomendaciones previas que extrapolaban del paro cardíaco por otras causas.

  Regla de oro en 2026, irrenunciable: ningún paciente hipotérmico puede ser declarado muerto hasta que está caliente y muerto. El recalentamiento debe completarse hasta al menos 30–32°C antes de suspender la resucitación. (1, 2, 15)

 ? El corazón hipotérmico es extraordinariamente irritable. La fibrilación ventricular puede desencadenarse con manipulaciones mínimas. Manipular al paciente con hipotermia grave con la máxima delicadeza posible y preferir acceso femoral sobre subclavio para evitar estimulación auricular directa.

  Soporte hemodinámico

  Los pacientes ahogados frecuentemente presentan depleción de volumen intravascular: el frío, el estrés fisiológico y el edema pulmonar producen pérdida de líquido al espacio intersticial. (11, 12)


  La guía JTS 2025 señala que la sobrecarga de volumen no es habitual tras el ahogamiento: las alteraciones electrolíticas clínicamente significativas son infrecuentes. Usar cristaloides isotónicos con criterio, no de forma indiscriminada. (15)


  Objetivo de presión arterial media mayor de 65 mmHg con lactato en descenso.


  Evitar la sobrecarga hídrica en presencia de SDRA establecido: el balance positivo agresivo empeora el edema pulmonar y la oxigenación.
  Norepinefrina como vasopresor de primera línea en hipotensión refractaria al volumen.
  Dobutamina o milrinona en disfunción miocárdica post-hipóxica documentada por ecocardiografía a pie de cama.
  Ecocardiografía temprana: evaluar función ventricular, estado de volemia, derrame pericárdico y descartar cardiopatía estructural causante del ahogamiento.

 

  SDRA POR AHOGAMIENTO: EL ADVERSARIO EN UCI

El SDRA es la complicación más frecuente y más grave en el ahogamiento no fatal que requiere hospitalización. La aspiración de agua destruye el surfactante, inflama el epitelio alveolar y genera colapso alveolar masivo con shunt intrapulmonar severo. (11, 13, 14)

No existe diferencia en la presentación ni en el manejo del SDRA entre agua dulce y agua salada: el daño alveolar es el mecanismo común y el abordaje terapéutico es idéntico en ambos casos. La evidencia publicada confirma que las distintas series multicéntricas de ahogados en UCI no han encontrado diferencias en mortalidad ni en necesidad de soporte avanzado según el tipo de agua aspirada. (11, 17)

  ECMO en el SDRA por ahogamiento:

La ECMO venosa (VV-ECMO) está reconocida como terapia de rescate en el ahogamiento no fatal con SDRA grave refractario a la ventilación mecánica optimizada. (15, 18)

  Indicaciones: relación PaO2/FiO2 menor de 80 a pesar de ventilación mecánica optimizada con decúbito prono, hipoxemia refractaria con acidosis respiratoria severa no corregible, o imposibilidad de ventilar de forma mínimamente segura.
  En el paro cardíaco hipotérmico refractario: VA-ECMO como terapia de recalentamiento y soporte simultáneo. Indicación más clara cuanto más fría estaba el agua.


  Caso publicado en Frontiers in Medicine junio 2025: varón de 35 años con paro cardiorrespiratorio por ahogamiento, SDRA y neumotórax. A pesar de ventilación mecánica y tubo de drenaje, deterioro progresivo. Inicio de VV-ECMO con terapia oxigenatoria secuencial. Resultado: destete exitoso del ECMO con recuperación completa. (18)

  El pulmón del ahogado tiene potencial de reversibilidad completa mayor que el SDRA de otras causas en pacientes previamente sanos. No abandonar la resucitación agresiva de forma prematura basándose solo en los primeros valores gasométricos o radiológicos.

 ? La ECMO no está disponible en todos los centros. Si el paciente con ahogamiento refractario está en un centro sin ECMO: el traslado debe planificarse antes del colapso, no durante él.

 

  RIESGO INFECCIOSO: AQUÍ SÍ IMPORTA EL TIPO DE AGUA

Aunque el tratamiento de la hipoxia es idéntico en agua dulce y salada, el perfil microbiano del agua donde ocurrió el ahogamiento determina directamente la estrategia antibiótica. (11, 15)

  Agua de piscina correctamente clorada: bajo riesgo infeccioso. No hay indicación de antibiótico profiláctico.


  Agua de mar limpia: Vibrio vulnificus, Pseudomonas aeruginosa, gram-negativos marinos. Especialmente agresivo en inmunocomprometidos y hepatópatas.


  Agua dulce estancada, lago o río: Aeromonas hydrophila, Pseudomonas, anaerobios, hongos, y en agua cálida Naegleria fowleri, ameba de vida libre causante de meningoencefalitis amebiana primaria de pronóstico devastador.


  Agua residual o altamente contaminada: flora polimicrobiana con alto potencial de virulencia y mayor riesgo de neumonía aspirativa grave y absceso pulmonar.

  El antibiótico profiláctico de rutina no está indicado en el ahogamiento en agua limpia. La guía JTS 2025 confirma esta recomendación de forma explícita. El antibiótico empírico se inicia únicamente ante signos clínicos de infección activa: fiebre persistente después de las primeras 12 horas, deterioro radiológico progresivo, leucocitosis ascendente o secreciones purulentas. (15)

Los corticoides no están indicados de rutina en el SDRA por ahogamiento. No han demostrado mejora del pronóstico y pueden aumentar el riesgo infeccioso en un paciente que ya aspiró agua potencialmente contaminada.

 

  DAÑO NEUROLÓGICO: EL PRONÓSTICO QUE MÁS IMPORTA

La hipoxia cerebral sostenida es el determinante más importante del pronóstico a largo plazo. El cerebro empieza a sufrir daño irreversible a los 4 a 6 minutos de hipoxia completa. (1, 11)

  Factores asociados a peor pronóstico neurológico:
  Tiempo de sumersión mayor de 10 minutos en agua templada o caliente.
  Ausencia de testigos y retraso en el inicio de la resucitación.
  pH arterial al ingreso menor de 6.8.
  GCS de 3 al ingreso sin recuperación en las primeras 2 horas.
  Pupilas fijas y midriáticas al ingreso: aunque este criterio no es absoluto en hipotermia.

  Factores asociados a mejor pronóstico neurológico:
  Agua muy fría en el momento del ahogamiento: la hipotermia precoz puede ejercer efecto neuroprotector al reducir el metabolismo cerebral antes del colapso circulatorio.
  RCP iniciada por testigos presenciales con ventilaciones de rescate.
  Tiempo de resucitación exitosa menor de 30 minutos.
  Edad pediátrica: los niños toleran mejor la hipoxia cerebral y tienen mayor potencial de recuperación neurológica completa incluso tras periodos prolongados de paro cardíaco hipotérmico.

 

  Monitorización neurológica en UCI: (12, 15)

  Examen neurológico frecuente como base del neuromonitoreo: el deterioro de la función del troncoencéfalo es el signo de peor pronóstico.
  EEG continuo: útil para la detección de convulsiones subclínicas en el paciente comatoso.
  No hay evidencia que respalde la monitorización de la presión intracraneal de forma rutinaria en el ahogado. La guía JTS 2025 no la recomienda de forma universal.
  Prevención de la fiebre desde el ingreso: la normotermia estricta (36–36.5°C) es la estrategia de control de temperatura recomendada en 2025–2026, en sustitución de la hipotermia terapéutica activa.

 ? No establecer pronóstico neurológico negativo definitivo en las primeras 24 a 48 horas en ningún paciente con hipotermia concurrente. Los criterios de mal pronóstico del paro cardíaco normotérmico no son directamente aplicables al paciente hipotérmico resucitado.

 

  COMPLICACIONES QUE CAMBIAN EL PRONÓSTICO

  SDRA: la más frecuente y la que define el ingreso en UCI.
  Daño neurológico anóxico: la secuela más devastadora en supervivientes.
  Fibrilación ventricular hipotérmica: arritmia letal que requiere reconocimiento precoz y ECMO cuando está disponible.
  Neumonía aspirativa tardía: especialmente en agua contaminada o estancada.
  Infecciones por organismos inusuales: Aeromonas, Naegleria, hongos o bacterias marinas según el tipo de agua.
  Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica post-resucitación.
  Fracaso renal agudo por hipoperfusión sostenida.
  Convulsiones subclínicas en el comatoso: requieren EEG continuo para su detección.

El tiempo entre la sumersión y el inicio de la ventilación de rescate es el principal factor modificable. Todo lo demás es consecuencia de ese intervalo.

 

  ESCENARIO UCI: LO QUE NO SE DISCUTE

  Todo ahogamiento que requirió cualquier tipo de resucitación, aunque solo fueran respiraciones de rescate, debe ingresar a observación hospitalaria mínimo 4 a 6 horas y en UCI si hay hipoxemia, alteración neurológica o hipotermia significativa. (1, 2)


  Temperatura central desde el primer momento: la hipotermia no diagnosticada mata al paciente que ya estaba sobreviviendo.


  El SDRA puede desarrollarse hasta 6 horas después del rescate en paciente inicialmente estable. Vigilancia respiratoria activa en ese período sin excepción.


  Ecocardiografía precoz: disfunción miocárdica post-hipóxica frecuente, no detectable solo con la clínica.
  Glucemia horaria en niños durante las primeras 6 horas: la hipoglucemia en pediatría es causa y consecuencia del ahogamiento.


  Buscar siempre la causa del ahogamiento: síncope, arritmia, infarto, epilepsia, hipoglucemia, intoxicación, trauma cervical.


  No hipotermia terapéutica activa de rutina en el post-resucitación: prevención de fiebre y normotermia estricta según la guía JTS 2025, no hipotermia activa a 33°C.


  VA-ECMO en paro cardíaco hipotérmico refractario: indicación más clara cuanto más fría estaba el agua. Anticipar la necesidad antes de que el deterioro sea irreversible.

 ? Ningún paciente hipotérmico puede ser declarado muerto sin recalentamiento previo hasta temperatura central de al menos 30 a 32°C. Esta es una de las recomendaciones más sólidas y más frecuentemente incumplidas en la urgencia real.

Si lo resumiera para mi guardia:
  Ahogamiento con deterioro respiratorio: la ventilación es la prioridad absoluta. Cinco respiraciones de rescate antes que las compresiones.


  Agua dulce o salada: el tratamiento de la hipoxia es idéntico. El tipo de agua solo cambia el riesgo infeccioso.


  Paciente rescatado que parece bien: urgencias de todas formas. El SDRA puede aparecer 4 a 6 horas después.


  Temperatura central siempre. El hipotérmico no está muerto hasta que está caliente y muerto.


  No hipotermia terapéutica activa de rutina en 2026: normotermia estricta y prevención de fiebre según JTS 2025.


  ECMO venoso en SDRA refractario: el pulmón del ahogado puede recuperarse completamente. No renunciar prematuramente.

Y en el ahogamiento, como en pocas emergencias, el único protagonista que decide el desenlace no es el médico del hospital: es el testigo que estuvo en la orilla y que supo o no supo actuar en ese primer minuto.

 

 

  REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS (2024–2026)   

 1-Dezfulian C, McCallin TE, Bierens J, et al. 2024 American Heart Association and American Academy of Pediatrics Focused Update on Special Circumstances: Resuscitation Following Drowning. Circulation. 2024;150(25):e000–e000.  2-McCallin TE, Dezfulian C, Bierens J, et al. 2024 American Heart Association and American Academy of Pediatrics Focused Update on Special Circumstances: Resuscitation Following Drowning. Pediatrics.2024;154(6):e2024068444.  3-AHA ACLS Academy. Drowning Resuscitation: Modified ACLS and BLS Protocols — 2024 AHA Update Analysis. affordableacls.com. Junio 2026.
 4-Hughes HE, Sempsrott J, Schmidt AC. Drowning: Clinical Management. StatPearls Publishing, actualización septiembre 2025, vigente 2026. NCBI Bookshelf NBK430833.
 5-Gianfrancesco H, Sternard BT. Drowning: Clinical Management. StatPearls Publishing, actualización septiembre 2025. NCBI Bookshelf NBK430833.
 6-AHA Highlights of the 2024 Drowning Guidelines Focused Update. Septiembre 2024.
 7-AAP News. AAP, AHA Update Guidelines on Resuscitation After Drowning. Noviembre 2024.
 8-ACLS Academy. 2024 AHA Update on Drowning Protocols. Noviembre 2025.
 9-Pulse CPR School. Drowning Response CPR Guidebook — AHA Guidelines 2025. Octubre 2025.
 10-AHA. 2025 American Heart Association Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care — Executive Summary. Circulation. 2025.
 11-Gianfrancesco H, Sternard BT. Drowning: Clinical Management — Freshwater vs Saltwater, ARDS, ICU. StatPearls Publishing, septiembre 2025.
 12-Drowning Treatment and Management: Transition to the ICU. Emedicine/Medscape. Actualización 2025–2026.
 13-Clinical Advisor. From Submersion to Survival: A Clinician's Guide to Treatment and Prevention. clinicaladvisor.com. Febrero 2026.
 14-Farhan MA, et al. Management of ARDS in Drowning Patient in Intensive Care Unit. ResearchGate/Research Journal. Febrero 2024.
 15-Joint Trauma System Clinical Practice Guideline. Drowning Management CPG ID 64. Actualización marzo 2025.
 16-ACLS Academy. 2024 AHA Update on Drowning Protocols: What HeartSaver, BLS and PALS Providers Need to Know. aclsacademy.com. Noviembre 2025.
 17-EmDOCS Podcast. Episode 70: Drowning — Summary and Clinical Updates. emdocs.net. Referencia vigente 2024–2026.
 18-Wu Y, Zhai R, Wang B, et al. ECMO Combined With Sequential Oxygen Therapy in Drowning-Induced ARDS: A Case Report. Frontiers in Medicine. 2025;12:1609610.

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